Con una trayectoria marcada por el compromiso con el diseño responsable y la mirada integral del espacio construido, la arquitecta Silvia Rodríguez Ramajo se ha consolidado como una voz relevante en el debate arquitectónico contemporáneo. En esta entrevista, reflexiona sobre su recorrido profesional, los desafíos actuales de la disciplina y el papel de la arquitectura como herramienta social, cultural y ambiental.
¿Cuánto tiempo lleva en el sector y cuál es su origen? Es decir, sus valores e inicios (su historia) para que los lectores le conozcan mejor.
Soy Silvia Rodríguez Ramajo_arquitect@, y llevo más de 12 años trabajando en el sector. Antes de desarrollar mi actividad profesional como estudio propio, trabajé en distintas empresas de diferentes ámbitos, siempre vinculados a la arquitectura y la construcción, lo que me ha permitido adquirir una visión amplia y real de la profesión.
A lo largo de estos años, tanto mi trayectoria profesional como la propia arquitectura han experimentado una importante evolución a nivel de diseño, confort, aislamiento y eficiencia. Creo que hoy en día no se puede concebir el diseño de la arquitectura sin tener en cuenta estos elementos, fundamentales para crear espacios coherentes con la vida actual.
¿Cuáles son los principales servicios que ofrece? ¿Cuáles son los más demandados en la actualidad?
«Coordino el proyecto arquitectónico de principio a fin, desde la idea inicial hasta la ejecución, con un enfoque práctico orientado al bienestar. Desarrollo obra nueva, reformas y rehabilitaciones integrales o energéticas, además de gestionar direcciones de obra y certificaciones.
Para mí, el diseño eficiente es innegociable: el confort térmico y el ahorro energético son tan vitales como la estética. Mi prioridad es entender cómo vive cada cliente para crear espacios que funcionen en el día a día y tengan sentido a largo plazo, tanto económica como ambientalmente.
El cliente ya no busca solo una casa bonita, sino una vivienda cómoda, eficiente y fácil de mantener. Por eso, ofrezco una atención personalizada, siendo una persona cercana con la que poder hablar y decidir qué es lo mejor para cada proyecto, aportando asesoramiento técnico previo y personalizado que permite tomar decisiones informadas incluso antes de comenzar a proyectar.
¿Cuáles son los principales retos que enfrenta actualmente la arquitectura?
El mayor reto actual es responder con realismo a nuestra forma de vida, diseñando espacios eficientes y sostenibles que sean, a la vez, funcionales y económicamente viables.
Otro gran desafío es la rehabilitación del parque edificatorio existente. Gran parte de las viviendas necesitan mejorar su aislamiento, su comportamiento energético y su confort interior, y hacerlo de manera coherente, sin soluciones excesivamente complejas ni costosas, es clave.
También considero fundamental el reto de integrar la eficiencia energética desde el inicio del proyecto, no como un añadido posterior. El diseño de la envolvente, la orientación, la elección de materiales y los sistemas pasivos deben formar parte de la arquitectura desde el primer momento.
Por último, la arquitectura se enfrenta al reto de recuperar su dimensión más humana, escuchando al usuario, entendiendo sus necesidades reales y acompañándolo en la toma de decisiones. Para mí, la buena arquitectura es aquella que funciona, que se adapta a la vida cotidiana y que mejora la calidad de vida de quienes la habitan.
¿Qué aporta la construcción pasiva a la forma actual de construir?
La construcción pasiva es una manera de concebir la arquitectura, donde el confort y la eficiencia se integran desde el inicio del proyecto. A través de un buen diseño, un alto nivel de aislamiento, el control de puentes térmicos y la ventilación adecuada. Se consiguen edificios que consumen menos energía, son más confortables y más saludables.Más que una tendencia, es una forma lógica y responsable de construir, coherente con la vida actual y con el futuro.
¿Qué la motiva a seguir ejerciendo la arquitectura día a día?
Me motiva la posibilidad de mejorar la vida de las personas a través de espacios bien pensados, confortables y eficientes. También la capacidad de poder hacer realidad sus sueños. Disfruto especialmente buscando soluciones prácticas, adaptadas a cada cliente, y acompañándolos en la toma de decisiones para que cada proyecto funcione de verdad en el día a día.
¿Qué mensaje lanzarías a los lectores?
Les diría que, en definitiva, la arquitectura no trata de edificios, sino de las personas que los habitan. Mi objetivo es que cada cliente sienta que su hogar no solo es un refugio estéticamente bello, sino un aliado para su salud, su economía y su bienestar.
Si algo he aprendido en estos 12 años, es que cada proyecto es una conversación. Me apasiona transformar las necesidades técnicas en soluciones de confort que se sienten desde el primer día. Porque, al final, una casa responsable es aquella que está pensada para disfrutar de la vida y, sobre todo, para mejorar tu calidad de vida cada mañana.
“SI PUEDES SOÑARLO, PUEDES HACERLO”
